miércoles, 3 de diciembre de 2008

El origen

-Jack, ¿qué te parece todo lo que estás aprendiendo aquí?

-Es abrumador, Maestro. Cuanto conocimiento ha perdido nuestra civilización.

-Ya conocías cómo se formó el planeta a partir del polvo que giraba alrededor de lo que se convertiría en el Sol. La tierra primigenia, sin atmósfera, pasto del fuego y la roca fundida. Aprendiste qué habitaba en ese inerte mundo, y qué llegó después.

-Hay seres que sólo habría podido conocer en mis pesadillas. Pensar que toda la vida desciende de sus creaciones debería horrorizarme.

-Todavía tienes cosas que aprender. Ahora vuelve a tu labor.

-Sí, maestro.


Escribo lo que conozco sobre el lugar de donde procedo. El tiempo aquí pasa más lento, o más rápido, pero me es imposible recordar cuando me trajeron. Su labor de recolección de conocimiento es titánica, supongo que podría sentirme orgulloso de contribuir. Pero en mi estado no puedo sentir orgullo, no puedo sentir nada. Estoy aquí, y hago lo que me encomiendan.

-*-

-Jack, los seres del fuego llegaron hace eones. Habitaron los mares de magma, y se fueron cuando su dios fue expulsado.

-Lo que después vino no es algo que mi mente sea capaz de acomodar con lo que es natural y debería existir.

-Los Antiguos emplearon la materia orgánica primordial que encontraron en el fondo de los océanos para crear al Shoggoth, el padre de la vida. De sus restos procede la vida que conoces.

-En la ciencia no tienen cabida las formas demoníacas que explicas.

-Ellos hicieron ciudades, fenecieron en las guerras, y existieron.

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Es impensable que un lugar como este exista en la Tierra sin que nadie haya tenido conocimiento. Edificios ciclópeos, construidos con tecnologías que escapan a la imaginación. Máquinas asombrosas que funcionan con energías aún por descubrir por la ciencia racional. Nos han traído aquí, desde distancias formidables, y nos mantienen en este estado, trabajando para ellos, mientras ellos siguen aprendiendo la Historia. Sin embargo, no son todopoderosos. Lo que yace tras los sellos les acecha.

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-Jack, la guerra fue cruenta, y creemos que haya terminado. Son criaturas horrendas, pólipos con poder sobre el viento. Aparecen y desaparecen, nunca puedes saber si te observan con sus cientos de ojos inmateriales, esperando apresarte.

-Los sellos contienen a las criaturas flotantes, Maestro.

-A la Semilla no le gusta nuestra presencia, Jack. Saben sobre nuestro poder. El Gran Sacerdote puede ordenar a sus súbditos romper los sellos, no le importa la muerte de miles de los suyos si con ello consigue contenernos.

-*-

Hay más como yo, pero venidos de los más extraños lugares. En ocasiones nos permiten comunicarnos, conocer nuestras historias. Uno de ellos me describe su hogar. Vegetación exuberante, miles de especies conviven manteniendo su extraña biología. No se parece a nada que conozca, pero los imagino como plantas de diversos colores, aunque no alcanzo a comprender cómo se alimentan, si hacen fotosíntesis con la poca luz de que disponen. Infinidad de especies animales, que no aparecen en los tratados de biología que yo he podido leer. Un cielo inmenso, perlado de estrellas formando constelaciones que no están cartografiadas en los mapas estelares, pues no se pueden ver desde ningún punto de la Tierra.

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-Maestro, he sentido el temblor, procedía de las entrañas mismas del planeta.

-Jack, nuestro tiempo está llegando a su fin. La Semilla ha roto los sellos, no quiere que sigamos aquí. El propio Gran Sacerdote quiere acabar con las vidas de quienes llevamos aquí incontables generaciones. Vamos a devolverte a tu lugar, y vamos a traer de vuelta a todos los nuestros. Cruzaremos la inmensidad del espacio-tiempo para salvarnos.

-Sí, Maestro.



Doctor Sigmund Carter

Asilo Mental de Arkham,a 12 de julio de 1921

Paciente: Jack Standford


El paciente continúa presentando alucinaciones, tanto en forma de pesadillas como en estado de vigilia. Las imágenes que dice recordar varían, pero en la mayoría se representa como una especie de criatura alienígena de forma cónica y piel arrugada. Tres largos apéndices surgirían de su parte superior, dos terminados en pinzas, y el tercero rematado en una estructura globular donde se encuentra tres ojos iridiscentes. Es frecuente que se despierte entre gritos de terror, exclamando que algo le ataca.

Todavía no nos ha sido posible averiguar el origen de semejantes visiones de otro mundo, demasiado horrendas para ser creadas por la propia mente. Barajamos la hipótesis de que su locura hubiera surgido durante los viajes que nos consta inició hace cerca de seis años. Disponemos de testimonios que hablan de cierto cambio en el carácter por lo general anodino del señor Standford, cuando al fin decidió comenzar a visitar los más extraños lugares a lo ancho y largo de la geografía. Quizá haya encontrado en alguno de los raídos tomos que trajo a su regreso saberes que le hayan llevado a sucumbir en la locura.

El paciente sigue bajo vigilancia intensiva, pues se teme que pueda hacerse daño a sí mismo, al hacerse más frecuentes las crisis.


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domingo, 30 de noviembre de 2008

Informe 1124

La desaparición de Brian MacCarthaig, americano de origen irlandés, 59 años, ha sido denunciada por su esposa. Llevan cerca de una semana en la región, a donde vinieron debido al interés del señor MacCarthaig en las culturas prehistóricas que aquí habitaron, sus mitos y sus construcciones.

La noche de los hechos decidió salir solo a visitar el castro, equipado mínimamente con linterna, libro de notas y algún otro enser en su mochila.

No había regresado a la mañana siguiente, lo que llevó a la señora MacCarthaig a denunciar el suceso en la policía. Habiendo informado ella de la delicada salud de su marido, se procedió a iniciar la búsqueda. Se han conseguido encontrar sus pertenencias, entre ellas la libreta. Se adjunta una transcripción de lo que en ella figuraba:



Estoy en peligro. Quizá no salga de aquí, pero antes de mi inevitable final, debo advertir sobre lo que he visto.

Llegué buscando conocer el lugar donde habitaron esas culturas ancestrales que conocía sólo de los libros que leí durante mis largos años de estudio. A mi esposa, mi querida esposa, no la volveré a ver...... A ella le pareció fantástica la idea de venir. Los parajes, frondosos bosques, el encanto de lo antiguo...

Pero una vez aquí, la realidad no era tan agradable. Los lugareños no parecen acostumbrados a recibir visitas, se muestran hostiles, y su aspecto despierta un terror ancestral. Ahora sé porqué: no se pueden ocultar secretos así sin perder parte de humanidad.

Esta noche he ido a visitar el castro. Me despierta mucha curiosidad la forma en que construían sus casas. Se establecían en lugares donde pudieran protegerse, y pronto descubriría de qué se protegían realmente. Maldita sea, nunca debí adentrarme en ese bosque. Tuve tiempo de ver cada piedra del castro, dibujar planos, hacer bocetos de como eran las casas antes de convertirse en las ruinas que ahora descansan en la colina. Pero sabía que había algo más: seguí buscando aquello que guardaban, la razón de establecerse aquí y no en otra ladera cualquiera.

La oscuridad del bosque ocultaba incluso las horas que debí pasar, hasta que por fin di con algo. La entrada de una cueva. En la roca estaban grabados símbolos que recordaba de algún polvoriento tomo de algún rincón de la biblioteca, símbolos de advertencia o de protección.

Entonces, algo me golpeó y caí inconsciente. En sueños, sentí que me arrastraban durante un tiempo imposible, hasta que desperté en un extraño habitáculo. Hay una naturaleza anormal en la construcción, se percibe el peso de miles de años, pero a la vez pareciera construida con perfección milimétrica, ángulos exactos, y un material pétreo refulgente, capaz de que haya luz en lo que de otra forma sería el lugar más oscuro de todo el universo. Ni una llama, ni una fisura en las lisas paredes, nada dejaba entrar luz ni aire.

Y allí estaba el altar. Del mismo material, como si toda la gruta hubiese sido tallada en la roca de una sola pieza. En su parte superior está esa gema maldita. Debía estar loco al mirar en ella: reflejos extraños recorrían su superficie; sin poder evitar fijar la vista, comencé a ver esas imágenes, que parecían proyectarse en el cristal a través de los eones... Grandes reptiles al fondo; un asentamiento humano, estaban celebrándose macabros rituales, sacrificios a un horrible ser que surgía de las entrañas de la Tierra, reptantes tentáculos que se llevaban a sus víctimas a su perverso destino..... había también unos animales cuadrúpedos, asquerosamente flacos y sin pelo, de piel cetrina y largo hocico. Uno de ellos me miró, sus amarillos ojos se fijaron sobre mi.

Sentí una conmoción: ese repulsivo ser se había percatado de mi presencia, y aunque mi mente intentase decirme que era imposible, mi corazón sabía que a través de los milenios, el can me vio otear en sus dominios, y ahora viene a por mi.

Y por eso escribo esto. Ha llegado, lo vi asomar desde el ángulo. He huido de esa macabra estancia que no debería existir., pero sé que no tardará en encontrarme.... Lo oigo.... se acerca . ........... ¡ESTÁ AHÍ!

- * -

Como se puede ver, hay cierto componente alucinatorio en el relato. Preguntada la señora MacCarthaig al respecto, cuenta que su marido siempre fue un apasionado de los mitos y leyendas de la antigüedad, y creía en que las coincidencias entre historias de diferentes culturas le llevaban a pensar en que tenían una base común. Dedicó su vida a la investigación histórica, lo que le causó no pocos problemas. Estuvo en tratamiento psiquiátrico algún tiempo en el hospital de Arkham. Especialistas consultados que han podido ver el manuscrito consideran que podría haber sufrido una recaída.

La mochila ha sido hallada dentro de una cueva que no estaba registrada en los mapas de los que disponemos. Sin embargo, no hay indicios de túneles o grutas a las que se pueda acceder, por lo que se continuará el rastreo en el bosque. No guardamos esperanzas de encontrar al hombre con vida.

Se ha extraviado uno de los galgos durante la búsqueda.


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