-Jack, ¿qué te parece todo lo que estás aprendiendo aquí?
-Es abrumador, Maestro. Cuanto conocimiento ha perdido nuestra civilización.
-Ya conocías cómo se formó el planeta a partir del polvo que giraba alrededor de lo que se convertiría en el Sol. La tierra primigenia, sin atmósfera, pasto del fuego y la roca fundida. Aprendiste qué habitaba en ese inerte mundo, y qué llegó después.
-Hay seres que sólo habría podido conocer en mis pesadillas. Pensar que toda la vida desciende de sus creaciones debería horrorizarme.
-Todavía tienes cosas que aprender. Ahora vuelve a tu labor.
-Sí, maestro.
Escribo lo que conozco sobre el lugar de donde procedo. El tiempo aquí pasa más lento, o más rápido, pero me es imposible recordar cuando me trajeron. Su labor de recolección de conocimiento es titánica, supongo que podría sentirme orgulloso de contribuir. Pero en mi estado no puedo sentir orgullo, no puedo sentir nada. Estoy aquí, y hago lo que me encomiendan.
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-Jack, los seres del fuego llegaron hace eones. Habitaron los mares de magma, y se fueron cuando su dios fue expulsado.
-Lo que después vino no es algo que mi mente sea capaz de acomodar con lo que es natural y debería existir.
-Los Antiguos emplearon la materia orgánica primordial que encontraron en el fondo de los océanos para crear al Shoggoth, el padre de la vida. De sus restos procede la vida que conoces.
-En la ciencia no tienen cabida las formas demoníacas que explicas.
-Ellos hicieron ciudades, fenecieron en las guerras, y existieron.
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Es impensable que un lugar como este exista en la Tierra sin que nadie haya tenido conocimiento. Edificios ciclópeos, construidos con tecnologías que escapan a la imaginación. Máquinas asombrosas que funcionan con energías aún por descubrir por la ciencia racional. Nos han traído aquí, desde distancias formidables, y nos mantienen en este estado, trabajando para ellos, mientras ellos siguen aprendiendo la Historia. Sin embargo, no son todopoderosos. Lo que yace tras los sellos les acecha.
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-Jack, la guerra fue cruenta, y creemos que haya terminado. Son criaturas horrendas, pólipos con poder sobre el viento. Aparecen y desaparecen, nunca puedes saber si te observan con sus cientos de ojos inmateriales, esperando apresarte.
-Los sellos contienen a las criaturas flotantes, Maestro.
-A la Semilla no le gusta nuestra presencia, Jack. Saben sobre nuestro poder. El Gran Sacerdote puede ordenar a sus súbditos romper los sellos, no le importa la muerte de miles de los suyos si con ello consigue contenernos.
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Hay más como yo, pero venidos de los más extraños lugares. En ocasiones nos permiten comunicarnos, conocer nuestras historias. Uno de ellos me describe su hogar. Vegetación exuberante, miles de especies conviven manteniendo su extraña biología. No se parece a nada que conozca, pero los imagino como plantas de diversos colores, aunque no alcanzo a comprender cómo se alimentan, si hacen fotosíntesis con la poca luz de que disponen. Infinidad de especies animales, que no aparecen en los tratados de biología que yo he podido leer. Un cielo inmenso, perlado de estrellas formando constelaciones que no están cartografiadas en los mapas estelares, pues no se pueden ver desde ningún punto de la Tierra.
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-Maestro, he sentido el temblor, procedía de las entrañas mismas del planeta.
-Jack, nuestro tiempo está llegando a su fin. La Semilla ha roto los sellos, no quiere que sigamos aquí. El propio Gran Sacerdote quiere acabar con las vidas de quienes llevamos aquí incontables generaciones. Vamos a devolverte a tu lugar, y vamos a traer de vuelta a todos los nuestros. Cruzaremos la inmensidad del espacio-tiempo para salvarnos.
-Sí, Maestro.
Doctor Sigmund Carter
Asilo Mental de Arkham,a 12 de julio de 1921
Paciente: Jack Standford
El paciente continúa presentando alucinaciones, tanto en forma de pesadillas como en estado de vigilia. Las imágenes que dice recordar varían, pero en la mayoría se representa como una especie de criatura alienígena de forma cónica y piel arrugada. Tres largos apéndices surgirían de su parte superior, dos terminados en pinzas, y el tercero rematado en una estructura globular donde se encuentra tres ojos iridiscentes. Es frecuente que se despierte entre gritos de terror, exclamando que algo le ataca.
Todavía no nos ha sido posible averiguar el origen de semejantes visiones de otro mundo, demasiado horrendas para ser creadas por la propia mente. Barajamos la hipótesis de que su locura hubiera surgido durante los viajes que nos consta inició hace cerca de seis años. Disponemos de testimonios que hablan de cierto cambio en el carácter por lo general anodino del señor Standford, cuando al fin decidió comenzar a visitar los más extraños lugares a lo ancho y largo de la geografía. Quizá haya encontrado en alguno de los raídos tomos que trajo a su regreso saberes que le hayan llevado a sucumbir en la locura.
El paciente sigue bajo vigilancia intensiva, pues se teme que pueda hacerse daño a sí mismo, al hacerse más frecuentes las crisis.
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