domingo, 30 de noviembre de 2008

Informe 1124

La desaparición de Brian MacCarthaig, americano de origen irlandés, 59 años, ha sido denunciada por su esposa. Llevan cerca de una semana en la región, a donde vinieron debido al interés del señor MacCarthaig en las culturas prehistóricas que aquí habitaron, sus mitos y sus construcciones.

La noche de los hechos decidió salir solo a visitar el castro, equipado mínimamente con linterna, libro de notas y algún otro enser en su mochila.

No había regresado a la mañana siguiente, lo que llevó a la señora MacCarthaig a denunciar el suceso en la policía. Habiendo informado ella de la delicada salud de su marido, se procedió a iniciar la búsqueda. Se han conseguido encontrar sus pertenencias, entre ellas la libreta. Se adjunta una transcripción de lo que en ella figuraba:



Estoy en peligro. Quizá no salga de aquí, pero antes de mi inevitable final, debo advertir sobre lo que he visto.

Llegué buscando conocer el lugar donde habitaron esas culturas ancestrales que conocía sólo de los libros que leí durante mis largos años de estudio. A mi esposa, mi querida esposa, no la volveré a ver...... A ella le pareció fantástica la idea de venir. Los parajes, frondosos bosques, el encanto de lo antiguo...

Pero una vez aquí, la realidad no era tan agradable. Los lugareños no parecen acostumbrados a recibir visitas, se muestran hostiles, y su aspecto despierta un terror ancestral. Ahora sé porqué: no se pueden ocultar secretos así sin perder parte de humanidad.

Esta noche he ido a visitar el castro. Me despierta mucha curiosidad la forma en que construían sus casas. Se establecían en lugares donde pudieran protegerse, y pronto descubriría de qué se protegían realmente. Maldita sea, nunca debí adentrarme en ese bosque. Tuve tiempo de ver cada piedra del castro, dibujar planos, hacer bocetos de como eran las casas antes de convertirse en las ruinas que ahora descansan en la colina. Pero sabía que había algo más: seguí buscando aquello que guardaban, la razón de establecerse aquí y no en otra ladera cualquiera.

La oscuridad del bosque ocultaba incluso las horas que debí pasar, hasta que por fin di con algo. La entrada de una cueva. En la roca estaban grabados símbolos que recordaba de algún polvoriento tomo de algún rincón de la biblioteca, símbolos de advertencia o de protección.

Entonces, algo me golpeó y caí inconsciente. En sueños, sentí que me arrastraban durante un tiempo imposible, hasta que desperté en un extraño habitáculo. Hay una naturaleza anormal en la construcción, se percibe el peso de miles de años, pero a la vez pareciera construida con perfección milimétrica, ángulos exactos, y un material pétreo refulgente, capaz de que haya luz en lo que de otra forma sería el lugar más oscuro de todo el universo. Ni una llama, ni una fisura en las lisas paredes, nada dejaba entrar luz ni aire.

Y allí estaba el altar. Del mismo material, como si toda la gruta hubiese sido tallada en la roca de una sola pieza. En su parte superior está esa gema maldita. Debía estar loco al mirar en ella: reflejos extraños recorrían su superficie; sin poder evitar fijar la vista, comencé a ver esas imágenes, que parecían proyectarse en el cristal a través de los eones... Grandes reptiles al fondo; un asentamiento humano, estaban celebrándose macabros rituales, sacrificios a un horrible ser que surgía de las entrañas de la Tierra, reptantes tentáculos que se llevaban a sus víctimas a su perverso destino..... había también unos animales cuadrúpedos, asquerosamente flacos y sin pelo, de piel cetrina y largo hocico. Uno de ellos me miró, sus amarillos ojos se fijaron sobre mi.

Sentí una conmoción: ese repulsivo ser se había percatado de mi presencia, y aunque mi mente intentase decirme que era imposible, mi corazón sabía que a través de los milenios, el can me vio otear en sus dominios, y ahora viene a por mi.

Y por eso escribo esto. Ha llegado, lo vi asomar desde el ángulo. He huido de esa macabra estancia que no debería existir., pero sé que no tardará en encontrarme.... Lo oigo.... se acerca . ........... ¡ESTÁ AHÍ!

- * -

Como se puede ver, hay cierto componente alucinatorio en el relato. Preguntada la señora MacCarthaig al respecto, cuenta que su marido siempre fue un apasionado de los mitos y leyendas de la antigüedad, y creía en que las coincidencias entre historias de diferentes culturas le llevaban a pensar en que tenían una base común. Dedicó su vida a la investigación histórica, lo que le causó no pocos problemas. Estuvo en tratamiento psiquiátrico algún tiempo en el hospital de Arkham. Especialistas consultados que han podido ver el manuscrito consideran que podría haber sufrido una recaída.

La mochila ha sido hallada dentro de una cueva que no estaba registrada en los mapas de los que disponemos. Sin embargo, no hay indicios de túneles o grutas a las que se pueda acceder, por lo que se continuará el rastreo en el bosque. No guardamos esperanzas de encontrar al hombre con vida.

Se ha extraviado uno de los galgos durante la búsqueda.


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